martes, enero 10, 2006

El yeta del auto

Esto siempre lo he creído, soy el yeta de un auto, y no es cualquier auto, es el AUTO DE MI PAPÁ.
El auto de mi papá es un auto especial en todos los sentidos, claro que es una cosa personal, sentimental, especial para nosotros, no se como explicar, es un auto sumamente común, pero especial.
Es el primer auto cero kilómetro que mi padre compraba, a su gusto, el color que su esposa eligió (cosa super especial para él), económico, primera radio con cd, una maravilla, aunque solo sea un Toyota Yaris.
Pues bien, la historia yeta comienza casi con el comienzo del auto en la familia (valga la redundancia).
En ese entonces, yo, estudiante de medicina, me ví forzado por la institución de estudios superiores a la que pertenecia, USACH, a hacer mi internado rural, pero como algo de buena me tenía la secretaria, fuí el único que pude elegir donde hacer el rural, y lo hice en un consultorio en la gloriosa ciduad de Los Ángeles, y viví con mi hermana (el cuña'o pesado).
Volví a Santiago para la culminación de la primera semana en la familia del querido (auto). Solo de curioso, hasta ese momento tenía un Jeep, le pedí el tesoro para presumirlo ese sábado en la tarde delante de mis amigos, fuí a la iglesia. No digamos que alguien se desmayo, pero cause lo que quería: que me preguntaran por el auto. ES NUEVO- dije, es de mi padre.
No pasaron ni 2 horas, al termino de la reunión, salgo a mirar la joyita y ... ohhh, me faltaba el logo delantero. Snif, lo mas difícil fue decirselo a mi padre, aunque para él las cosas materiales no son lo mas importante.
Creo que hasta ese momento no me parecía ser un yeta, hasta ese momento.
Sucedió solo algunas semanas después. Era viernes en la tarde, casi fin de año y yo tenía que ir a la titulación de mis mejores amigos y amigas de la carrera, yo no lo hacía porque había congelado un año para hacer biónica mi rodilla.
-Papa me prestarías tu auto, es que estoy atrasado y mi auto anda muy lento.
-Es viernes en la tarde, la gente anda apurada, mejor vé en el Jeep.
-Es que tengo que llegar a la hora, son los mejores amigos que tengo de la carrera.
-Te puede pasar algo.
-Voy a manejar tranquilo.
-Está bien, pero cuidate.
Error. 20 minutos mas tarde, en un taco, plashhhhhhhhh, me chocaron por atrás.
En vez de llegar 5 minutos tarde, llegue 1 hora, porque tuve que ir a la comisaria y todos los demas chuchoqueos.
LLegue tarde a casa, mas encima me perdí todos los cokteles y demases porque no tenía niguna gana. Entre a casa y me acoste,no sin antes colocar la alarma muy temprano.
Extrañado al verme despierto, vestido y afeitado tan temprano, mi padre me mira y pregunta: ¿qué pasó?
Su respuesta fué rápida e igualmente acertiva. - ¿Qué le pasó al auto?
$500.000 el arreglo y la compañía de ellos me daba $20.000 para arreglarlo. Decidí demandarlos, pero el auto quedaba con orden de arraigo como 3 meses hasta el fin del juicio y saldríamos de vacaciones fuera del país en 3 semanas. Como les dije que los demandaría ni siquierame dieron las $20.000, todo mal.
Hace un mes aprox, una tarde me intentaron robar el espejo, pero no pudieron y lo quebraron, no se si tratando de sacarlo o de enojados, la cosa es que quebrado fuí otra vez delante de mi padre. Esta vez era la única opción usar su auto, él estaba de vacaciones, con reposo absoluto, operado y yo con el auto en el taller. Solo se limitó a ponerme una cara de "que le vamos a hacer".
A estas alturas me ganaba el título de yeta, con todas sus letras.
Pero quedaba mas. Fué un lunes, lo recuerdo bien, no estaba obligado a ir a buscarla a la universidad, pero tenía ganas de verla, como casi todos los días del año, excepto cuando estoy posturno.
Llegamos a casa, tomamos once y decidí que me iría porque tenía mucho sueño. Salí y me subí al auto bajé el vidrio, coloqué la radio, mientras ella me miraba con su cara hermosa preguntandose porque me iba tan rápido. La miré parada fuera del auto y le pregunté que le pasaba. No alcanzó a contestar. Nos abordaron alrededor de 4 jóvenes con pistolas, la tirarón al suelo, le pusieron una pistola en la cabeza, mientras a mi me sacaban del auto encañonado con 2 armas de fuego, en casi 4 segundos el auto salía chillando los neumáticos y todos mis enseres en el, llamense documentos y demases en el auto. El yeta estaba en el suelo casi en shock pidiendo todavía una respuesta.
En otra ocasión hablaré de aquello, lo cual aun nos tiene muy preocupados y asustadizos.
Encontraron el auto los carabineros, y adivinen quien lo fué a buscar, si, el mismo yeta. Decidimos vender.
Hoy el auto que está a la venta es el mio, un suzuki, el Toyota Yaris seguirá en mis manos, ahora como mio propio. No tengo idea que nos volvera a pasar juntos, espero que muchas cosas, por el momento solo pienso que en algún momento dejaré de ser el yeta del auto.
Espero que no sea cuando lo venda.

domingo, junio 13, 2004

Tal Vez

Tal vez tu necesites hablar, que te digan la verdad,
Alguien que pueda escuchar tus sueños.
Tal vez alguien con quien caminar, que le guste tanto el mar,
Y que pueda compartir su vida.
Tal vez un amor sin dolor, que no haga daño,
Alguien que dé el corazón sin nada a cambio.
Una ilusión que tal vez…
Tal vez pueda ser yo.


Tal vez alguien que te trate bien,
Alguien que te deje ser, para que puedas amar tranquila.
Tal vez un amor sin dolor, que no haga daño,
Alguien que dé el corazón sin nada a cambio.
Una ilusión que tal vez…
Tal vez pueda ser yo.

(Sin Banderas)

sábado, junio 12, 2004

Dedicado a Isis Grace Moya Salinas

El Arbol de la Vida

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, sin embargo, otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza a uno de nuestros amigos: Las primeras hojas que nacen del brote son nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, quienes nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace ser felices.
A veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría: son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol: paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa y nos toca en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí misma y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada.

viernes, junio 11, 2004

Cuestión de Merecimiento

Hoy fui a mi universidad. Como muchos lo saben, aunque no es tema de vanagloria, es una universidad estatal, y no cualquiera universidad, es la antigua, la histórica Escuela de Artes y Oficios (EAO), que posteriormente paso a llamarse Universidad Técnica del Estado (UTE), para convertirse en lo que es hoy, Universidad de Santiago de Chile (USACH).
Me tocó ir al departamento de finanzas, para retirar los antecedentes que me permitieran retirar mi título de Licenciado en Medicina, que obtuve a lo menos dos años atrás. Y es aquí, y no en otro lado, donde comienza la aventura de hoy.
Como toda universidad estatal existe la burocracia, no podría ser de otra manera, porque o si no serían acusados de dejar de lado sus deberes e intentar una privatización o algo parecido; no sería lo mismo sin burocracia.
Debía retirar un certificado de que no tenía deudas pendientes con la universidad, algo que no debería demorarse más de 5 minutos, es ver en la pantalla, verificar que no existen deudas, abrir la plantilla de certificados, cambiar el nombre por el mío e imprimir. Lo mas trabajoso sería levantarse desde su asiento e ir donde el jefe para que firme el certificado, que gracias a las nuevas impresoras lexmar láser que compró la universidad, no se demoró mas de 15 seg. en imprimirse. Fácil, bonito, barato, pero… no burocrático.
Tiene que venir mañana a buscar el certificado, eso fue lo que me dijeron el martes, antes de que las tormentas se enojaran con mi persona. Hoy era viernes, varios días de plazo para cumplir con sus labores “burrocráticas”.
Me acerqué al mesón, para mi sorpresa me dijeron que no estaba hecho, pero como es tan fácil, en 35 segundos estaba en sus manos un certificado con mi nombre. Ahora venía la prueba de fuego, debía FIRMARSE.
Al cabo de 1 o 2 minutos, eternos, vuelve la secretaria (secretaria de universidad estatal, que esperaban, regia estupenda? No pidan tanto), con el certificado no firmado, si exactamente, no firmado, se sienta y me dice: “… te farta pagal la úrtima cuota…” (la verdad que justo esta secretaria habla bien, pero, aunque no revelaré nombres, en la universidad he visto y escuchado mas de una así, eso no quiere decir que no sean buenas personas), y dicho esto último, colocó con letras gigantes y rojas la palabra DEBE, y acto seguido me dijo que volviera otro día.
Después de los primeros segundos en shock, reaccioné y implore ver mi estado de cuenta, el cual efectivamente no tenía la última cuota pagada, algo extraño, porque yo estaba seguro de haber entregado a tiempo mi talonario. Pero a la vista de los hechos, me comunique personalmente con mi padre, quien me ratificó que dicha cuota estaba cancelada, pero solamente desde ayer, en una sucursal de un banco, con el cual la universidad tiene convenio.
Volví hacia la secretaria, que a esas alturas ya sabía que se llamaba Marisol, y le dije que la cuota había sido cancelada, en tal banco, tal sede y tal día. Después de semejante avalancha de información, permaneció impertérrita, y luego de una eternidad en calma refutó: “… la información la traen en disquetes, no tenemos línea directa con el banco, y para que la traigan, deben juntarse varias personas que hayan pagado en ese banco, por lo tanto, es por eso que tu información no está, así que… vuelve otro día.
Universidad estatal tenía que ser, era mi destino, mi sitio, mi merecimiento.
Pero como soy un hombre de lucha, desde el fondo de mi alma exclame: no habrá alguien más a quien preguntarle?. Entonces como si eso hubiera sido insultarla directamente, me dijo con una expresión de muy pocos amigos: en la puerta del final, con Jorge (olvide el apellido). La verdad es que habían varias puertas y todas con hombres dentro, pero sospeché, por esas cosas de la vida, que un señor chascón debía ser. Y efectivamente era.
Después de esperar por mi turno, me saqué el gorro (lo que no sé si fue buena idea o no, realmente pienso que me veía mas presentable con gorro) y me presenté y expuse mi caso. El me miró, me miro y me dijo: “ … estas hirviendo, … en moco.” Se rió a carcajadas y luego salio de la oficina. Volvió ½ minuto mas tarde para preguntarme el nombre de la sucursal de pago, el cual al llegar al otro mesón ya había olvidado, y dio un nombre nada que ver. Pasados no más de tres minutos, entró nuevamente a la oficina, siempre risueño y me preguntó que estaba tomando. Le conteste que Prednisona, aunque nunca supe si entendió, o si simplemente no supe que era eso, pero no habló mas del tema. Revisó su computador y ya no había deuda en mi cuenta. Sonrió una vez más y me dijo: listo. Anotó, con lápiz rojo, en una esquina del papel SIN DEUDA, y luego con el mismo lápiz tachó la palabra gigantesca que decía DEUDA.
Volví donde Marisol. Me miró extrañada y me preguntó que había pasado. Sonriendo dije ligeramente que estaba todo arreglado y ella, sin saber que cara poner, por no decir que puso cara de nada, me pidió un momento, apretó PRINT en la pantalla, caminó los 20 pasos hasta la oficina de su jefe, y volvió hasta mi, para entregarme un certificado de no mas de 5 líneas. Eso era casi todo lo que necesitaba para ser feliz en ese momento.
Había que apurar el tranco, debía, según recordaba, llegar antes de las 13:30 a la oficina de Bienestar, donde tenía que retirar un segundo certificado de que no tenía deudas pendientes con la universidad. Llegue a las 13:33, obviamente todo cerrado. Me acerqué a la puerta y leí, que era yo el equivocado, la colación era a las 13:00 y abrían a las 14:00, horario preciso e idéntico pero de cierre de registro curricular de mi facultad, oficinas, que debido a otras razones no expuestas, esta vez no a la burocracia, se encuentran muy lejanas.
Pensé, algo que es muy común en una universidad estatal, no por la gente, si no por necesidad en todo sentido, y me di cuenta que Bienestar no abriría exactamente a las 14:00, si no que se demoraría un poco mas; además de que Registro Curricular no cerraría exactamente a las 14:00, si no que se adelantaría un poco mas.
Otra vez afloró mi sentido de lucha y supervivencia. Pero esta vez apelé a otros recursos un poco mas rebuscados, los cuales algunas veces pueden resultar contraproducentes. Pero la secretaria de registro curricular de mi facultad, recibe el nombre de secretaria, además de muy simpática y amable. Le expuse mi caso a lo cual me dijo que ella se iba 14:45 de la universidad, que me esperaba. Con tan grata y buena noticia, me encaminé hacia la cuadra de las fotocopiadoras, obviamente con precios del pueblo pues es una universidad estatal, del pueblo.
Al llegar a la fotocopiadora a buscar una copia de un libro, me puse a conversar con el dueño del local donde acostumbro a ir, del cual soy un poco amigo. Después de algunos chismes de gente de la carrera que él me contó, me preguntó acerca de la próstata, y luego además de dejarme mas barato el libro, dijo a los que estaban en el mesón y que no eran pocos: “… muchachos les presento a la eminencia de la medicina de la universidad…” A lo que yo le respondí: “Eso en la mentira mas grande del mundo, pero también una de las más dulces”. Hay otras más dulces.
Caminando por las nubes, me dirigí hacia Bienestar a esperar los minutos que faltaban fuera de sus oficinas. En esos momentos había un hombre fuera del departamento, aunque no me parecía que fuera alguien muy importante. Error. Se le acercó una persona y le preguntó por la asistente social, le contestó los días que venía y que viniera porque habían horas. Se me prendió la ampolleta y me acerqué y le dije que a que hora abrían, a 2 cm. del letrero que tenía el horario. El muy amablemente me dijo que a que venía, y le dije que a buscar un certificado. Sus palabras fueron acompáñeme. Entró a la oficina, me preguntó el apellido y me entregó mi certificado. No pude contener mi sorpresa, no olviden que es una universidad estatal, no les pagan mucho, ni menos horarios extras. Yo saltaba de alegría.
Llegue a registro curricular 13:59, y adivinen, estaba cerrado. Pero la secretaria me dijo que venía enseguida, lo cual cumplió, y termine mis trámites para obtener mi licenciatura.
Entonces recordé que en el barrio universitario, claramente dominado por las universidades privadas, acababan de “alumbrar” con sistema de internet inalámbrico (Wi-Fi) el paseo Republica, y decidí ir a probar aquel anuncio, aunque fuera de otra realidad (solamente estatal). Caminé hacia Republica, no tomé locomoción, ya que los estatales es sabido que contamos con menos recursos. Después de varias cuadras de sufrimiento, llegue al famoso paseo peatonal.
Me adentre en este nuevo sub-mundo, no recuerdo cuanto, pero fue mas de una cuadra entera, y en este nuevo universo paralelo saque de mi bolso mi mas preciado tesoro, que me permitiría unirme, aunque fuera por un momento, a este tan moderno, sofisticado y “privatizado” sistema galáctico.
Me senté en un lugar donde no me sentí tan indigno, cerca de un carro de hot-dog, lo más parecido a las sopaipillas y arrollados primavera fritos que se venden a la salida de mi casa de estudios. Elegí una banca, con poca gente, y de preferencia no de niñas rubias lindas. Me despeine un poco, para estar mas ad-hoc al lugar, y procedí a la tan esperada unión de los universos paralelos que se llevaría cabo en mi Palm, único testigo de tan disímil matrimonio.
Coloqué Wi-Fi, CONNECT, pero no pasó nada, apreté nuevamente por si había hecho algo mal y ... nada una vez más. Mire hacia todos lados. Nadie advertía mi presencia. Supuse que había asumido una postura privada y seguí con la misma disposición. Guardé disimuladamente mi único elemento de unión con tan diferente forma de vida, y me encaminé directamente hacia la salida del aquel paseo. Ni siquiera voltee a mirar si alguien comentaba mi partida.
Aunque quise correr, aguante mis ganas y lentamente llegue hasta la estación de metro más cercana. Me dirigí hacia la boletería y pague con un billete, de mil pero billete al fin y al cabo, no podía ser menos, aunque era el último que tenía, y me di el lujo de comprar 2 boletos.
Al subir al tren, me volví a mezclar con gente de los más variados tipos, donde no se notan, tanto, las diferencias.
Volví a respirar aliviado. Había sobrevivido a esos momentos que pueden sellar la vida de las personas. Después de respirar pensé, y he llegado a una conclusión:
“Universidad estatal era y es mi destino, mi sitio, mi lugar, básicamente por una cosa de merecimiento”.

jueves, junio 10, 2004

El Día Después del Martes

No se cuantos ya tuvieron la "brillante" idea de gastar tiempo y dinero en ver la película “El día Después de mañana”.
Esto no es una critica de cine, aunque mi círculo cercano sabe que no gusto de las películas en donde la civilización, las bases del planeta y hasta la vida humana en su totalidad se ven amenazadas porque EEUU esta en riesgo.
Pero si hay algo que rescataré hoy y en que se basará mi reflexión de hoy, es en que en todo momento por mas difícil que sea la situación, por mas densa que sea la tormenta, y aunque esta sea "La Tormenta Perfecta", siempre existe alguna manera de soportar, de salir adelante, algo en que confiar, en que afirmarse, hasta que todo lo malo acabe y comience lo bueno, lo tranquilo, lo amable, lo dulce.
Es sabido que en los momentos en que uno está dentro de la tormenta no ve el final, por qué que gracia tendría ver el final? serviría de algo tu sacrificio si sabes que haciendo o no haciendo el resultado estará allí?, o que solo tienes que hacer una cosa para que el final concuerde con tu fórmula?.
El martes fue un día así, de tormenta, ese día se juntaron todas las nubes en un punto y apuntaron directamente hacia mi. Y comienza a sentir los embates de la batalla. Pero la tormenta no lo ataca con todo enseguida, lo ataca suavemente primero hasta que en un final descarga toda su furia en el clímax de la lucha.
Pero también existen filmes donde todo el furor es descargado en un principio y luego los relatos se basan en los sufrimientos y en la manera en que los protagonistas tratan de superar sus miedos y frustraciones, y sobreponerse al daño sufrido en la tormenta,(por ejemplo Kill Bill II , comentada en el blog de mi amigo personal Allan “guatón” Schmied http://allanschmied.blogspot.com , Hombres de Honor, etc.), tormenta que pasó y dejó sus huellas en ellos, pero supieron salir adelante, aunque algunas veces no de la mejor manera.
Es allí, en esa mezcla de ficción con realidad donde mi existencia se detiene un minuto antes de proseguir, un rumbo propio, no basado en el desarrollo de algo concebido anteriormente, algo propio, totalmente nuevo.
La tormenta ha dejado sus huellas, aun estoy en cama, aunque hoy tuve fuerzas para levantarme un rato y salir a mirar el campo de batalla, pero no fui capaz de agarrar mis equipos y guerrear contra viento y marea, quizás para no terminar como el capitán George Clooney en The Perfect Storm, o simplemente porque creo no ser capaz de luchar solo contra el viento, como el hijo del científico en El Día Después de Mañana, quien sabe, solo sé que mañana si saldré a pelear contra las tormentas de mi vida, es decir contra una de las que me arrecia, la salud, la otra la seguiré peleando otro día.
Del dicho al hecho hay mucho trecho, reza un refrán de la lengua castellana, aunque hay otro que dice que siempre llueve sobre mojado, no se a cual atenerme hoy, aunque sé cual es el que me conviene mas No hay mal que dure 100 años, ni hombre que lo soporte.

miércoles, junio 09, 2004

La vida desde el otro lado

La vida es divertida, un dia te sonrie con muchas ganas y al otro te da vuelta la espalda, pero lo importante es saber encontrar el equilibrio.
En eso estoy hoy, tratando de encontrar el lado amable a las cosas, y es asi ciando la vida te juega sus cartas mas duras a ver como las soportas, tu que siempre has dicho como se deben enfrentar. Sucede en todo: en la iglesia, en el amor, en los estudios y en el trabajo, jajajaja, en el amor y en el trabajo. Ya entenderan porque las risas.
Ya una vez lo vivi, y juro que no fue de las experinecias mas agradables. Fue cuando todavia no caia desde un hermoso sueño, cuando pensaba en que mi vida seria la mas agradable experiancia y lo que demas pasaban yo no lo pasaria, que cumpliria todas mis metas y que nada se cruzaria en ese afan. Grave error.
Soñaba con ser cirujano, pero nada mas que cirujano, nunca atenderia un resfrio ni nunca atenderia una diarrea, menos una infeccion urinaria. Y fue en ese momento que me di cuenta que no era buen cirujano desde ya: no entendia a los pacientes y su estres maximo a la hora de la cirugia, era otro ser desnaturalizado, como los hay muchos aun. Me tuve que someter al estres de pabellon, yo el inmortal y sali convertido en un simple paciuente mas con miedos temores y preguntas sin resolver. Que desilucion, me di cuenta que yo actuaba igual y decidi nunca mas hacerlo.
La vida me tiene lecciones por doquier, y fue asi como me di cuanta que mi vida al servicio de los demas deberia ser atender a todos, no solo lo que me gustaba si no que lo que no me gustaba tambien y comenze a aprender nuevamente la medicina. Hasta hace unos días.
Estoy en cama, con gripe, en casa de herrero cuchillo de palo, exactamente eso que dije, pero estoy mal, no puedo hablar, bueno hoy estoy hablando algo, pero me siento muy mal, dolor de cuerpo, tos, dolor de gargante, fiebre, etc., si estoy tomando 12 mg de Prednisona (para los que entienden); y me he puesto a mirar nuevamente el otro lado de la vida, lo que es estar enfermo.
En el servicio publico, donde trabajo, no contamos con muchos medios, por lo que los medicamentos con los que contamos no son muchos. Debido a eso en todo cuadro viral, nos tenemos que limitar al Paracetamol y la Clorfenamina, aunque suene risorio. Hasta que punto esos medicamentos me han sacado adelante? no mucho. Y los pacientes que atiendo y que llegan solo porque se sienten mal?
La vida es muy sabia, porque está dirigida por Dios, Él lo sabe todo y si dejamos en él nuestras cargas, sabra que es lo mejor.
No puedo negar que me he sentido solo, muy solo; estar en cama y que nadie lo note es triste, pero al mal tiempo buena cara y me sirvió para crear mi blog, no sé si eso es bueno o malo, pero la cosa es que lo creé.
Hay más noticias, pero otro día se las daré, son realmente importantes para mi.