jueves, junio 10, 2004

El Día Después del Martes

No se cuantos ya tuvieron la "brillante" idea de gastar tiempo y dinero en ver la película “El día Después de mañana”.
Esto no es una critica de cine, aunque mi círculo cercano sabe que no gusto de las películas en donde la civilización, las bases del planeta y hasta la vida humana en su totalidad se ven amenazadas porque EEUU esta en riesgo.
Pero si hay algo que rescataré hoy y en que se basará mi reflexión de hoy, es en que en todo momento por mas difícil que sea la situación, por mas densa que sea la tormenta, y aunque esta sea "La Tormenta Perfecta", siempre existe alguna manera de soportar, de salir adelante, algo en que confiar, en que afirmarse, hasta que todo lo malo acabe y comience lo bueno, lo tranquilo, lo amable, lo dulce.
Es sabido que en los momentos en que uno está dentro de la tormenta no ve el final, por qué que gracia tendría ver el final? serviría de algo tu sacrificio si sabes que haciendo o no haciendo el resultado estará allí?, o que solo tienes que hacer una cosa para que el final concuerde con tu fórmula?.
El martes fue un día así, de tormenta, ese día se juntaron todas las nubes en un punto y apuntaron directamente hacia mi. Y comienza a sentir los embates de la batalla. Pero la tormenta no lo ataca con todo enseguida, lo ataca suavemente primero hasta que en un final descarga toda su furia en el clímax de la lucha.
Pero también existen filmes donde todo el furor es descargado en un principio y luego los relatos se basan en los sufrimientos y en la manera en que los protagonistas tratan de superar sus miedos y frustraciones, y sobreponerse al daño sufrido en la tormenta,(por ejemplo Kill Bill II , comentada en el blog de mi amigo personal Allan “guatón” Schmied http://allanschmied.blogspot.com , Hombres de Honor, etc.), tormenta que pasó y dejó sus huellas en ellos, pero supieron salir adelante, aunque algunas veces no de la mejor manera.
Es allí, en esa mezcla de ficción con realidad donde mi existencia se detiene un minuto antes de proseguir, un rumbo propio, no basado en el desarrollo de algo concebido anteriormente, algo propio, totalmente nuevo.
La tormenta ha dejado sus huellas, aun estoy en cama, aunque hoy tuve fuerzas para levantarme un rato y salir a mirar el campo de batalla, pero no fui capaz de agarrar mis equipos y guerrear contra viento y marea, quizás para no terminar como el capitán George Clooney en The Perfect Storm, o simplemente porque creo no ser capaz de luchar solo contra el viento, como el hijo del científico en El Día Después de Mañana, quien sabe, solo sé que mañana si saldré a pelear contra las tormentas de mi vida, es decir contra una de las que me arrecia, la salud, la otra la seguiré peleando otro día.
Del dicho al hecho hay mucho trecho, reza un refrán de la lengua castellana, aunque hay otro que dice que siempre llueve sobre mojado, no se a cual atenerme hoy, aunque sé cual es el que me conviene mas No hay mal que dure 100 años, ni hombre que lo soporte.